Paisajes Lineales

Los paisajes lineales son ambientes humanos que han estado históricamente influenciados por límites naturales muy fuertes o por vías de comunicación únicas (o pioneras), o por ambas circunstancias.  En Puerto Rico los paisajes lineales son fenómenos tanto costeros como montunos y se distinguen claramente del entramado urbano, que es característicamente más bidimensional.

Los espacios habitados de las costas frecuentemente son paisajes lineales organizados a lo largo de una carretera y limitados por la orilla oceánica a un lado y, usualmente, por grandes extensiones de humedales o montañas empinadas al otro lado.  Grandes ejemplos en Puerto Rico son el paisaje de Piñones (Loíza) y la carretera PR-102 en Joyuda (Cabo Rojo).  Otros buenos ejemplos son la Ruta Panorámica (o sea, mayormente la carretera PR-143 a través de la Cordillera Central) y la carretera PR-681 entre Islote (Arecibo) y Palmas Altas (Barceloneta).

 

En otras partes del mundo muchos paisajes lineales están asociados a grandes ríos o valles fluviales.  El paisaje patrimonial del Río Nilo en Egipto es un ejemplo clásico.

Esta “linearidad” en los asentamientos humanos tiene implicaciones espaciales, ecológicas y sociales para estos paisajes.  Algunas de estas implicaciones son:

  • Implicaciones espaciales – Estos paisajes derivan gran parte de su atractivo de que la huella humana es limitada y el contacto con la naturaleza tiende a ser mucho mayor e intenso. Los asentamientos humanos tienden a tener escalas espaciales menores por la existencia de barreras naturales difíciles de rebasar, como el mar, montañas empinadas o grandes extensiones de humedal.  En el ejemplo de Piñones, los espacios humanos son mucho más pequeños en escala que las referencias visuales que provee el mar y el manglar.  Esto produce una sensación de estar en contacto con la naturaleza más directamente a pesar de encontrarse a apenas 3 minutos de San Juan.  Ese paisaje tiene el encanto de lo sencillo, de lo silvestre y hasta de lo exótico.  No es de extrañar entonces que Piñones resulta extremadamente atractivo como un “escape” de la ciudad.  Por supuesto que en este ejemplo hay muchas más dimensiones culturales y sociales que hacen de este espacio uno riquísimo en significados, pero creo que el elemento espacial es un ingrediente indispensable que hace de este paisaje lineal uno único.
  • Implicaciones ecológicas – Los paisajes lineales han servido desde tiempos inmemoriales como vías de introducción de especies exóticas. La Ruta de la Seda en Asia es un ejemplo clásico.  Además de esto, los paisajes lineales pueden ser barreras artificiales para procesos ecológicos.  Por ejemplo, en los paisajes lineales puertorriqueños que he mencionado, la infraestructura vial puede impedir el flujo de agua entre humedal y costa, interferir en el movimiento natural de la arena y hasta destruir el sistema de dunas asociado a la playa.  En los paisajes lineales costeros las edificaciones y el sistema vial están muchas veces demasiado cerca del mar, impactando negativamente los procesos costeros y poniendo en riesgo la vida y propiedad de las personas.  Es cierto que en Puerto Rico esta habitación de las costas tiene más de 500 años de historia y muchas veces corregir estos errores históricos es extremadamente complicado.  Sin embargo, el entender la complejidad y naturaleza dinámica de los paisajes lineales debe ayudarnos a mejorar nuestra planificación de las costas de cara al futuro.
  • Implicaciones sociales – La habitación del paisaje en franjas estrechas conlleva muchas ineficiencias. Llevar agua potable, electricidad y comunicaciones a lo largo de un paisaje lineal es ineficiente y representa un gasto mayor por población servida.  Además, la concentración de la infraestructura a lo largo de esas líneas estrechas, y a veces únicas, hace que estas infraestructuras sean más débiles o susceptibles a desastres naturales y otros eventos y que la población esté expuesta a interrupciones prolongadas de servicios por la falta de redundancia en los sistemas de infraestructura. Por otro lado, los paisajes lineales típicamente producen asentamientos humanos con pocas rutas alternas de acceso y de escape durante una emergencia, lo que expone a sus pobladores a ciertos riesgos mayores.

Los paisajes lineales históricos (o patrimoniales) generalmente “surgieron” de la interacción entre la necesidad humana y la naturaleza y no fueron diseñados en el sentido estricto.  Un parque lineal, como intervención nueva, diseñada específicamente para un paisaje patrimonial particular, es una forma de atender las limitaciones que pueda tener ese paisaje lineal histórico.  Los parques lineales desarrollados en paisajes lineales tradicionales tienen el potencial de replantear la relación sociedad-naturaleza e introducir elementos que corrijan problemas ecológicos o de articulación espacial que pueda tener el paisaje patrimonial.  A través de un parque lineal, el arquitecto paisajista puede también intentar armonizar elementos naturales y sociales que estén en conflicto o “amortiguar” el impacto de la infraestructura gris sobre su contexto natural.

Los parques lineales, más que los parques o plazas puntuales, tienen una infinidad de funciones y pueden ser instrumentos para enriquecer paisajes lineales ya existentes.  Los parques lineales pueden proveer:

  • Acceso a otros espacios abiertos (creando así una red de espacios abiertos)
  • Infraestructura verde
  • Conectividad ecológica
  • Resiliencia a eventos catastróficos
  • Formas de transportación alternativa y sostenible
  • Recreación
  • Atractivo turístico
  • Disfrute y estudio de la naturaleza
  • Desarrollo económico.

Los parques lineales son además una forma eficiente de introducir espacios abiertos en el campo o la ciudad porque son compactos, requieren menos terrenos expropiados, se pueden construir en servidumbres existentes (de paso, fluviales, de infraestructura, etc.) y pueden proveer acceso a una mayor cantidad de usuarios.

En un país como Puerto Rico, donde la razón de línea de costa a superficie es tan alta, los paisajes lineales deben ser objeto de estudio y mejoramiento, quizás a través de la introducción de parques lineales que modulen los espacios y hagan del paisaje lineal uno más significativo y eficiente para todos sus usuarios.

 

 

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About José Juan Terrasa-Soler

JJ is a registered landscape architect, ecologist, and university professor living in San Juan, Puerto Rico. He is a practicing Buddhist and enjoys hiking, nature exploration, amateur astronomy, and fountain pens.
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