El Paisaje Reciclado: Adaptación de la Zona Costanera al Cambio Climático en Puerto Rico

El cambio climático global traerá consecuencias serias para los ecosistemas costeros de gran parte del planeta.  Más aún, el cambio climático representa una amenaza para el futuro de gran parte de la humanidad ya que cada vez más los seres humanos viven en ciudades costeras.  De las 17 megaciudades del mundo, 14 están en zonas costeras.  Esta emigración hacia ciudades costeras coincidirá con el impacto del aumento del nivel del mar sobre el litoral habitado.  Aunque el incremento del nivel del mar es ya una realidad que impacta a muchas costas y centros urbanos, todavía en Puerto Rico nos negamos a aceptar lo que será una realidad difícil durante los próximos 100 años.

El enfoque de las estrategias para enfrentar el cambio climático muchas veces se concentra en los aspectos ecológicos y oceanográficos solamente.  Necesitamos, sin embargo, pensar en qué consecuencias acarrea para el ambiente humano el cambio climático y el aumento en el nivel del mar, y cómo reciclaremos los restos de ese ambiente humano luego de ser impactado.  En este aspecto, la arquitectura y la arquitectura del paisaje, como disciplinas principales del diseño del espacio humano, pueden jugar un papel muy importante.

El diseño puede ayudarnos a imaginarnos escenarios alternos para el reciclaje de estos paisajes urbanos costeros impactados por la subida del mar.  Las viejas estructuras y edificios tendrán que adaptarse a nuevas condiciones.  Unos servirán todavía de espacio humano; otros serán espacios híbridos, reciclados, para constituirse en nuevos ecosistemas costeros donde los seres humanos convivan con los organismos marinos.

En otras partes del mundo se realizan ya trabajos de investigación y de diseño especulativo para adaptar el espacio humano de las costas a la realidad de un litoral en plena transformación.  Por ejemplo, este año se presentó en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA) el trabajo de un grupo de arquitectos, planificadores e ingenieros, liderados por la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Princeton, que se imaginaron escenarios alternos para el litoral de la Bahía de Nueva York.  El trabajo creativo de este grupo exploró ideas sobre reciclaje del paisaje, reciclaje de estructuras y el hibridismo estructura-infraestructura verde.  Otros diseñadores, como los arquitectos británicos Laura Allen y Mark Smout, se han imaginado pueblos completos sobre rieles que se desplazan según el litoral avanza tierra adentro y de esa forma reaccionan a un océano inquieto.

El diseño debe estar presente en cualquier esfuerzo de planificar o desarrollar estrategias sobre cambio climático.  El diseño, más allá de soluciones tecnológicas, nos provee herramientas para imaginarnos una realidad diferente, que no existe todavía, pero que ciertamente existirá y habrá que enfrentar.  Aunque el cambio climático represente retos ambientales y económicos serios, la vida continuará y será el diseño el medio por el cual psicológica y espiritualmente, al igual que materialmente, lidiemos con esa nueva realidad y hasta saquemos provecho de ella.

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About José Juan Terrasa-Soler

JJ is a registered landscape architect, ecologist, and university professor living in San Juan, Puerto Rico. He is a practicing Buddhist and enjoys hiking, nature exploration, amateur astronomy, and fountain pens.
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